Quiero escribir esto, y así, en los momentos de tristeza, cuando las lágrimas me desborden por no poder besarle, mientras esté en compañía de su pareja, recordar que me hace sonreír.
The other side of my soul
Bienvenidos, welcome, willkommen... =D
miércoles, 20 de abril de 2011
¿Qué es?
Normalmente, cuando estoy al borde del llanto pero deseo ocultar todo lo que siento y pienso, vengo a escribir unas líneas que, nadie leerá, para apagar el fuego que me consume por dentro. En esta ocasión, me temo, estoy en un momento que no debo compartir, porque es un secreto. Mi pecho estalla por dentro si se trata de él. Vale, la situación no me es favorable, es feliz con otra; pero, por ahora, tengo algo suyo. Un abalorio si nos referimos a algo material, pero si hablo de cosas abstractas, tengo parte de su tiempo. Lo invierte en mí, conversaciones que se adentran en la madrugada; risas, secretos, palabras por doquier. Reconozco que si está cerca algo en mi interior se retuerce, y quiero abrazarle, pero hoy por hoy, soy feliz con esto que me da. Buscando su nombre cada vez que navego en la red, ansiando su saludo; sus correcciones ante mis desafortunadas faltas y que me diga que le gusta cuando hablamos, que se queda por mí, porque sus otros amigos hace rato se fueron. Porque aunque probablemente sepa todo, no se ha alejado de mí, y eso, es una de las cosas que más me reconfortan.
domingo, 10 de abril de 2011
London Town
Durante una semana fuimos nosotros.
El mundo que dejamos a cientos de kilómetros se borró de nuestras cabezas por la lejanía, sólo existíamos nosotros. Disfrutamos del sol y la lluvia, soñamos, más despiertos que dormidos; nos comimos el mundo y dejamos pequeña a la grandeza del Big Ben.
Sobre el traqueteo del tren, moviéndonos tranquilos, juntos, felices; protegiéndonos unos a otros del frío, del cansancio, de la soledad y la tristeza.
Caminando por Picadilly, Russell Square, Camden Town uno al lado de otro, de la mano, unos sobre otros, tumbados, también encantados. Dando nuestro tiempo y voz por aquella gente que lo merecía, intercambiando recuerdos, sonrisas, miradas....
Sadness in London Town
I walk the streets of Leicester Square
Sadness in my own heart sound
I walk til dawn then disappear
I walk the streets of Leicester Square
Sadness in my own heart sound
I walk til dawn then disappear
jueves, 17 de marzo de 2011
Atrapados.
Es difícil determinar en qué momento llegaste al punto en el que estás. No sabes cómo tu vida ha dado un vuelco tan grande. Tienes miedo del futuro, de lo que pasará, pues temes que no sea mejor que lo que ya has vivido.
Es complicado levantarse día a día cuando ves que todo lo que pensabas es mentira. De pequeños, nos enseñan unos principios ideales, nos mienten y engañan, pero pretenden que nosotros seamos mejores personas y no lo hagamos. Pero según vamos creciendo vemos que el mundo que nos rodea no es ni tan ideal ni tan emocionante como querían hacernos creer.
Últimamente, reflexiono sobre estas cuestiones, cuando estoy a solas, y me aterra; me genera unas migrañas insoportables pensar en lo perdida que estoy, en lo perdido que está el mundo y pensar que nosotros tenemos la culpa. Que esta monotonía en la que nos vemos envueltos, es una monotonía de destrucción, de dolor, de engaños. En la vida no todo es blanco o negro, pero preferiría la nada del más oscuro de los colores a este gris desvaído, aburrido y triste, que erosiona nuestros espíritus hasta reducirlos a poco más que amebas.
Va a ser cierto que la ignorancia hace la felicidad, o quizás es que no conseguimos asimilar tanta información, y menos si esta es únicamente catastrofista.
Cada día más perdido, desesperanzado y abatido. Ya no es sólo el cansancio físico de un largo día de excursión por el campo; ahora, los goznes de tu alma se resienten, gimen de dolor.
No hay forma de volver atrás, aunque es lo que más deseamos.
domingo, 20 de febrero de 2011
Silencio.
En algunas ocasiones, necesitamos fervientemente una mano amiga, que nos ayude. Necesitamos que cualquier persona nos consuele, nos reconforte o nos solucione un problema. En esos momentos, debemos gritar para que nuestra voz se escuche por encima del barullo del mundanal ruido; para que alguien se dé por aludido y acuda a socorrernos; pero es entonces cuando menos fuerza tenemos, cuando sólo podemos susurrar, o incluso, cuando nuestra voz no se digna a salir.
Nos vemos envueltos en un siniestro silencio. Requerimos ayuda, pero no somos capaces de pedirla, y , a su vez, la gente que nos rodea se distancia de nosotros por no saber qué nos sucede; lo que causa una grave pérdida para nosotros, y más soledad, y más necesidad de ayuda, y mucho más silencio.
Esa sensación que te invade cuando estás tendido en la cama, en penumbra, mientras piensas en los fantasmas que turban tu mente; algo similar es lo que se siente, pero las veinticuatro horas del día, una oscuridad y un silencio, que nos punzan; que nos hace callar, temblar, llorar....
Un sentimiento tan sumamente desgarrador que no sabes cómo ha llegado, ni si hay forma de que se disipe.
El silencio que trae consigo la soledad. Mi silencio.
jueves, 17 de febrero de 2011
Pensamientos inconexos
Creo, que una persona tiene una cantidad de optimismo determinada, y es libre de gastarla y usarla a su antojo.
Particularmente, yo, me he dado cuenta, de que últimamente, aprovecho mi optimismo para suplir el pesimismo de otras personas que me rodean; trato de hacerles ver lo bueno de las cosas que ellos ven tan oscuras, les abrazo cuando lo necesitan y les beso en la mejilla para hacerles sonreír. Es por eso, que cuando me encuentro conmigo misma, ya no me queda nada de ese optimismo. Tengo ganas de llorar, a pesar de que no conozco el motivo, o quizás son muchos. Hay gente que me agradece mi optimismo, como ya he dicho, con una sonrisa o un gesto; pero eso, a solas, no me sirve para nada. Paso la semana agotada y con ganas de dormir, detestándome a mí misma porque mi fuerza de voluntad es peor que pésima. Y, al llegar el fin de semana, me encuentro con que ya no tengo a nadie a mi lado que quiera verme todas las semanas, nadie con quien hablar horas por teléfono de todo y de nada, nadie de los que me rodean son tan cercanos ya a mí como para preocuparse en exceso por mis problemas, que no les apetece verme llorar, ni verme más de lo socialmente necesario.
Ahora que estoy tan sola, me pregunto,¿qué he hecho mal para conseguir que nadie me quiera? ¿Por qué las cosas no van como me gustaría?
domingo, 30 de enero de 2011
Tú
Necesito que mi corazón pare de latir, es tan doloroso cada vez que lo hace. Pum pum, como un puñetazo, trayendo recuerdos que deberían estar enterrados, haciéndome ver rostros que creí olvidados. Es tan duro dejar de amar, ¿acaso alguna vez el amor se extingue? Es tan desesperado sentir que aunque haya pasado tiempo, mucho o poco, sigue doliéndote mirar a los ojos a esa persona, que te apartó de su vida, que te utilizó.
Tengo que decírtelo amado mío, me hacías sentir la peor persona del mundo cuando discutíamos, a pesar de que tenía mis razones para pensar como lo hacía. Me creí especial cuando susurrabas palabras dulces en mi oído, que se desparramaban inundándolo todo, y cuando se extinguían, dejaban un sabor amargo. Me sentí pequeña, inútil, fea; sólo porque tú no confesaste tus propios defectos. Aún hoy creo que no te merecía, que eras mil veces superior a mí. Te quise, te quiero y probablemente te seguiré queriendo, no de la misma manera, espero, pues sería insoportable para mi pobre corazón que, con cada latido, te trae de nuevo a mí.
viernes, 28 de enero de 2011
Tesis sobre el amor.
Bueno, nuevamente, y pensando en todo lo que se me viene encima, he realizado un nuevo hallazgo; amo a mi abuelo. Antes de que os escandalicéis y tratéis de llamarme loca, permitidme que os explique. Creo que amo a mi abuelo porque le quiero, mucho muchísimo; además, ahora, quiero lo mejor para él, que se cuide, que este contento, etc. Y es que creo que eso es el amor, querer darlo todo a una persona sin ningún beneficio propio, es un sentimiento altruista, por eso también creo que mis abuelos me aman, que mis padres me aman y hasta que mi hermana lo hace. Yo también a ellos, porque eso es amor y no el falso amor que parece proclamamos sentir cada vez que nos despedimos de una persona. Los "cari, te amo" cuando llevas dos semanas junto a esa persona, y sólo han pasado tres desde que la conoces; que si surgiera un problema, te evaporarías sin dejar rastro, NO, eso no es amor, es deseo. No es cari, te amo; es cari, te quiero besar y tocar. Y he ahí también la diferencia entre deseo y amor. Finalmente, y no me entretengo más, quería diferencia enamorarse de estar enamorado. Probablemente, para estar enamorado halla que enamorarse primero, pero enamorarse tan sólo es ese deseo del que hablaba, deseo de poseer a la otra persona, de tenerla cerca y sentirla. En cambio estar enamorado es sentir amor, pero ya no digo ese amor fraternal que profesamos a nuestra familia, sino amor con mayúsculas. Y este AMOR lo sentimos escasamente, por desgracia, no es que deseemos tocarle o tenerle, es que nos cuesta respirar cuando pensamos en él o ella. Es que daríamos la vida si esa persona lo pidiera, bajaríamos las estrellas del cielo y treparíamos hasta la luna, únicamente por ver una sonrisa en su cara.
Hay mucho más que hablar del tema, pero, aunque os cuente lo que se siente, no lo sabréis hasta que un nudo en la garganta os impida pronunciar su nombre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)